Una vez terminado el cuádruple enfrentamiento futbolístico entre Real Madrid y F.C. Barcelona he decidido enfrentarme a la tarea de realizar un visión crítica sobre un aspecto relacionado con la gestión que han ido apareciendo estos días.
Además de alineaciones, títulos, aciertos y errores y otras polémicas variadas, desde multitud de medios y redes sociales han analizado un aspecto muy interesante desde el punto de vista de la gestión: el tipo de liderazgo ejercido por los entrenadores de los dos equipos: Pep Guardiola y José Mourinho, y su utilidad para emplearlos como modelos de dirección y liderazgo en el campo de la gestión de empresas.
Esto en España es algo relativamente creciente. En los últimos tres años han ido apareciendo libros para definir el liderazgo de alguno de los dos o para confrontarlos. Incluso con el éxito de la selección española de fútbol aparecieron artículos que analizaba el estilo de liderazgo de su entrenador, Vicente de Bosque. Anteriormente empresas como La Caixa utilizaba al seleccionador Valero Rivera para conferencias en el mismo ámbito o la alpinista Edurne Pasabán.
En Estados Unidos esta práctica lleva realizándose mucho más tiempo. Los entrenadores de NBA, NFL e incluso entrenadores de Liga Universitaria (NCAA) pasan parte de sus vacaciones impartiendo cursos de liderazgo a directivos de empresa o escribiendo ellos mismos sus libros acerca del liderazgo, y de su aplicación al mundo empresarial.
¿Por qué resulta tan atractivo estos modelos de líderes? La respuesta es obvia. El seguimiento y la pasión que suscita el deporte, el seguimiento por parte de los medios, su repercusión social y económica, que dan una imagen (gracias a la televisión sobre todo) de cómo y el tipo de relación que tiene el entrenador (directivo) con el jugador (empleado), lo que sirve para poder sacar conclusiones y extrapolarlas al mundo empresarial.
Dos aspectos críticos que me llaman la atención: 1) ¿Tan directamente extrapolable es el modelo de liderazgo en el deporte para las empresas?; y 2) ¿Podemos hablar realmente de dos estilos de liderazgo distintos?
El primer punto tiene una respuesta obvia: No. Los entrenadores deportivos funcionan en unos entornos y situaciones organizativas bastantes diferentes que los directivos de empresa, algunos bastantes sencillos de identificar: El nivel de remuneración de los jugadores a los que dirige, y el impacto inmediato de las decisiones que toma, donde todos los días se enfrenta a medios de comunicación y un control semanal del trabajo que realizan. Dos contingencias definidas en los modelos de liderazgo que no parecen estar siempre en cuenta. ¿A los directivos de las empresas se les mide su capacidad de liderar un grupo 1 o 2 veces por semana? ¿Es lo mismo dirigir a un grupo de personas que cobran una media de más de millón de euros la temporada que a un grupo de trabajadores en una consultora con remuneracione smucho inferiores? Los sitemas de incentivos, las relaciones con el exterior, el sector en el que se trabaja, hay que tenerlos en cuenta a la hora de dirigir y liderar. Sí creo que es útil un entrenador para ver su tipo de comunicación, cómo motiva, peor lo que nos llega es sólo la superficie (ruedas de prensa, entrevistas), lo interesante sería ver realmente como uno de estos dos entrenadores se comunica de forma diaria con cada uno de sus jugadores, como establece roles, como premia.
El segundo punto generaría gran debate (sobre todo spara los libros que dicen los contrario): ¿Son tan diferentes? Yo en el fondo no lo creo. Puede ser cierto de cara al exterior, por como se expresan y comunican pueden parecer muy distintos, su visión del fútbol será distinta, pero tanto Guardiola en el Barcelona como Mourinho en los diferentes clubes que han estado han conseguido una identificación del grupo con los objetivos del entrenador, una confianza máxima en su trabajo, respeto (recuerdo una imagen de Mourinho y Materazzi tras ganar el Inter la Champions el año pasado), aceptación del líder, motivación que si ver exactamente su tipo de trabajo y su estilo de relación-comunicación-contacto con el grupo, que me hace pensar que tienen más puntos en común que diferencias (como líderes, no por cómo juegen sus equipo, que yo no valoro aquí).
Es un tema que me interesa mucho, pero analizo siempre con cierto escepticismo porque creo que falta algo de rigor a estos análisis.
Además de profesor, tengo el título de entrenador superior de baloncesto y he tenido la oportunidad de ver el funcionamiento de equipos profesionales de ACB durante temporadas. Insisto en que el trabajo del líder es muy rico y lleno de matices, que creo que a veces no son tenidos en cuenta, además de la prudencia que hay que tomar para trasladar conclusiones.
Como contrapunto, una charla “curiosa” sobre liderazgo, pero utilizando como ejemplo a diferentes directores/compositores de orquesta clásica.
itay_talgam_lead_like_the_great_conductors.html