Acuerdo de Basilea III

De Descuadrando

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Definición

BASILEA III, es un nuevo marco normativo mundial sobre lasnormas de adecuación de capital del banco y de liquidez acordadas por los miembros del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea. Este tercer Acuerdo de Basilea se desarrolla en respuesta a algunas carencias muy importantes de la regulación del sector bancario, conocida por Basilea II, puestas de relieve por la crisis financiera internacional. Lo que hace que reguladores, supervisores,académicos y la propia industria financiera hayan estado trabajando contrarreloj durante los últimos años para rediseñarla. Confeccionando, en una reunión entre jefes de bancos centrales y jefes de supervisión de 27 países encabezados por el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet la versión definitiva de lo que se conoce por BASILEA III.

Basilea III, refuerza los requisitos de capital bancario e introduce nuevos requisitos regulatorios en la liquidez bancaria y el apalancamiento bancario.

El 12.09.2010,el Banco de Reglamentos Internacionales (BRI) anunciaba que el Comité de Basilea para el Control Bancario (CBCB), había alcanzado un acuerdo sobre la reforma del sector financiero para que los bancos tengan mayor resistencia en caso de crisis. Medidas que con posterioridad serían objeto de discusión y aprobación en la cumbre del G20,que tendría lugar 3 meses más tarde en Corea del Sur. Tras la crisis financiera global, provocada en parte por las operaciones arriesgadas que realizaban los bancos, los líderes del G20 convocaron a los reguladores y jefes de bancos centrales en el 2009 para diseñar nuevas y más estrictas reglas de capital. De modo que ofrecerían su apoyo al acuerdo cuando se reuniesen en Seúl en noviembre.


Principales medidas que adopta el acuerdo

El acuerdo establece una serie de medidas con las que se espera crear un marco claro dentro del que deberá moverse la banca europea. La idea es evitar otra crisis como la que aún nos afecta y poner a salvaguarda a las entidades financieras de eventuales pérdidas económicas. A grandes rasgos, destacan dos cambios fundamentales del marco regulador:

  • Importante aumento de la calidad y la cantidad de capital que las entidades financieras deberán tener. Era algo que se esperaba en los mercados, puesto que la crisis había dejado claro que los bancos habían operado con niveles muy bajos de capital propio (con mucho endeudamiento o apalancamiento).

Ello reforzará la solvencia del sector, por lo que éste debería poder afrontar con garantías periodos de recesión económica profundos. Además, los requerimientos de capital serán relativamente flexibles a lo largo del ciclo económico, de manera que incentivarán la acumulación de capital durante las épocas de bonanza económica para que se pueda disponer de él durante las recesiones. Dado que el cambio en los requerimientos de capital será considerable, el Banco de Pagos Internacionales ha propuesto que el aumento se produzca de forma gradual entre 2013 y 2019. Las nuevas normas comenzarán a introducirse en enero de 2013 y estarán en vigor pleno en enero de 2015. La reserva de conservación se implantará entre enero de 2016 y enero de 2019.

Exige a los bancos incrementar su capital de mejor calidad, deberán contar con más capital representado por acciones ordinarias; que sólo reciben dividendos cuando todos los acreedores han cobrado sus créditos. Antes de la crisis, se aceptó que el capital común (de acciones ordinarias) fuera muy reducido porque los bancos tenían otras formas de capital. Por ejemplo, los bancos emitían acciones preferentes, que sólo pagaban un interés si antes se habían cancelado todas las demás obligaciones.

El acuerdo establece que deberán tener acciones ordinarias por un monto equivalente a un 4,5% de los activos ponderados por riesgo. Hasta ahora, se exigía tan sólo un capital común de 2% de los activos con alto riesgo. Además de eso, se establece un requerimiento adicional con un propósito de buffer o de amortiguador de 2,5% de los activos con alto riesgo. La idea es que en momentos de crisis los bancos podrán usar ese capital para hacer frente a pérdidas no previstas y tendrán luego un tiempo para recomponer ese colchón de capital aunque mientras estén usando ese colchón no podrán distribuir dividendos.

Con esas medidas los bancos tendrán que tener en total un 7% de capital común. De modo que en la práctica, como nadie va a querer estar cerca de ese mínimo, los bancos operarán con niveles de capital propio del orden de 8% a 10% de los activos de alto riesgo. El triple del porcentaje actualmente en vigor.

El ratio de capital de Tier 1 se refiere a la reserva de capital básica de un banco, que se usa para absorber golpes; ese nivel se mantenía a un 2% bajo las reglas actuales, demasiado poco para soportar la peor crisis financiera desde la Gran Depresión. Las nuevas reglas incluirían un ratio de capital estructural mínimo de un 4.5% a un 6%, con un colchón adicional de conservación de capital de un 2% a un 3%.

  • La introducción de unos requerimientos mínimos de liquidez para las entidades financieras. El objetivo es asegurar que las entidades pueden hacer frente a periodos en los que es más difícil obtener liquide en los mercados de capitales internacionales. La necesidad de introducir este tipo de requerimientos se ha puesto de manifiesto durante los últimos años. Algunas entidades habían abusado de la financiación mayorista a corto plazo para financiar un rápido crecimiento de su negocio. Sin embargo, esta estrategia ha demostrado ser devastadora en periodos de incertidumbre económica, no sólo porque ha llevado a esas entidades a la quiebra, sino porque, además, ello ha aumentado la inestabilidad del conjunto del sistema.


Posibles repercusiones futuras

Un estudio publicado por la OCDE el 17.02.2001, estima un impacto a medio plazo de la implementación de Basilea III sobre el crecimiento del PIB en el rango de -0.15 a -0.05 % por año. Según estudio publicado por el Banco de Pagos Internacionales,el acuerdo reduciría la probabilidad de una crisis financiera en el futuro de forma significativa.

No obstante, hay que tener en cuenta que el estudio considera que la probabilidad de crisis se reducirá porque las entidades tendrán un nivel de capital mayor, pero no tienen cuenta cuál será la estrategia del sector financiero para adaptarse al nuevo entorno regulatorio. El resultado podría ser opuesto al deseado, ya que, si bien el sistema bancario parecerá más solvente, el conjunto del sistema financiero podría debilitarse. Realmente el efecto es muy incierto.

  • Al requerirse más capital, el coste de financiación del sector bancario podría verse aumentado.

Ello podría provocar que con el objetivo de intentar mantener la rentabilidad, aumente el riesgo que tomen las entidades (ya ocurrió con Basilea II). Parte del aumento del coste de financiación podría trasladarse al tipo de interés de los préstamos. Ello dificultaría el acceso al crédito a las empresas pequeñas reduciendo el crecimiento potencial de la economía. Las empresas grandes, con más recursos, es previsible que disminuyan la financiación bancaria y que recurran más a la financiación a través de los mercados de capitales que,como se ha demostrado durante los últimos años, son mucho más volátiles en épocas de incertidumbre.

  • La estrategia que sigan las entidades para conseguir esos mayores niveles de capital también resulta de gran importancia.

El Banco de Pagos Internacionales considera que se recapitalizarán mediante la generación de beneficios y nuevas emisiones de capital. Pero teniendo en cuenta que los beneficios del conjunto del sistema financiero tienen un recorrido bastante limitado los próximos años, serán muchas las entidades que deberán recurrir al mercado capital. Pero no está claro que el mercado pueda absorber todas las necesidades de recapitalización del sector financiero, lo que podría tener consecuencias muy negativas para el conjunto de la economía. Hay que tener en cuenta que las necesidades de recapitalización serán generalizadas en la mayoría de países desarrollados y, en suma, es muy probable que el mercado presione para que los nuevos requerimientos de capital y liquidez se cumplan más rápidamente que lo estipulado por Basilea III. (De hecho, ya hay varias entidades que han iniciado el proceso de recapitalización para poderse asegurar el acceso al mercado, y el número de entidades que lo harán el año próximo irá en aumento).

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